Filosofia De Anaximenes
 
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ANAXIMENES
Biografía
Anaxímenes nació en Mileto en el 590 a. C., aproximadamente, y murió en el 524 a. C. También Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de Anaximandro siendo, al parecer, unos veintidós años más joven que él. Se le atribuye la composición de un libro, Sobre la naturaleza, escrito, según Diógenes Laercio, «en dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin superfluidades».
Pensamiento
1. Se opone a Anaximandro y a Tales de Mileto en cuanto a la determinación del primer principio o "arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como arjé un elemento particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de "condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua da lugar a la constitución del hielo de la tierra; y la condensación de la tierra da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción: piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción del aire produciría el fuego.
2. En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes estaba intentando basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo; encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad observable.
Cosmología
Anaxímenes creía que la Tierra era plana «como una hoja», y que se formó por la condensación del aire; los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de la Tierra debido a una rarefacción de su pneuma o exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan sobre el aire, girando alrededor de la Tierra «como gira un gorro de fieltro en nuestra cabeza». Además existen otros cuerpos, sólidos e invisibles, que servirían para explicar los meteoritos y los eclipses.
Anaxímenes vuelve a concebir el aire como un elemento determinado: el aire (pneuma). Del aire cabe decir, como hemos dicho del agua en el caso de Tales, que es un elemento indispensable para la vida. La diversidad de los seres se debe a dos procesos del aire: rarefacción y condensación. El aire mismo es lo más dilatado, una piedra es aire muy condensado.
En asuntos meteorológicos, consideró que los terremotos ocurren en períodos de sequía o de muchas lluvias, puesto que cuando la tierra está seca se resquebraja y con el exceso de humedad se deshace. El rayo, el trueno y el relámpago se forman por el viento que corta las nubes; la lluvia cuando las nubes se condensan, el granizo cuando la lluvia se solidifica y la nieve cuando se le agrega una porción de viento.
Un fragmento muy discutido de Anaxímenes dice que «así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el pneuma o aire envuelve al cosmos». Podría indicar una cierta correlación entre el ser humano y el mundo, ya que ambos tienen una exhalación (pneuma) y están cubiertos por el aire protector. Esta idea sería la base de la popular homología posterior entre el hombre y el mundo, muy usada por la primera medicina.
Aportes a la Física
Anaxímenes consideraba que el arché, el principio de todas las cosas, es el aire. De él ha salido todo por condensación y rarefacción. El aire domina y mantiene unido al Cosmos de la misma manera que el alma lo hace con el cuerpo. Este primer principio tiene la capacidad de pensar, indispensable para gobernar. Observó que el cielo parecía girar alrededor de la estrella polar.
Obras
Escribió Peri Physeos (Sobre la Naturaleza), obra que hoy día se ha perdido pero de la que tenemos constancia gracias a Diógenes, quien dijo de Anaxímenes que «escribió en dialecto jónico en un estilo sencillo y conciso».
Según menciona Plinio el Viejo en su Historia Natural (Libro II, Capítulo LXXVI) Anaxímenes fue el primero en analizar el cómputo geométrico de las sombras para medir las partes y divisiones del día, y diseñó para ello un reloj de sol que denomina Sciothericon. Literalmente: «Umbrarum hanc rationem et quam vocant gnomonicen invenit Anaximenes Milesius, Anaximandri, de quo diximius, discipulus, primusque horologium, quod appellant, Lacedaemone ostendit».
 
COSMOGONIA DE ANAXIMENES

La concepción de Anaxímenes, sobre la formación del mundo, podría resumirse del modo siguiente:

Explica la formación del mundo, claro está, a partir de la existencia del aire indiferenciado.

La tierra (de la que hablaremos en la cosmología) nace de la condensación de una parte del aire primigenio indefinidamente extenso. No sugiere ninguna razón que explique esa condensación inicial, salvo, tal vez, la del movimiento eterno que expresaría la capacidad de la materia substancial originaria y divina de iniciar un cambio allí donde quisiera.

Por su parte los cuerpos celestes nacen, en cierto sentido, a partir de la tierra, en tanto en cuanto proceden del vapor húmedo exhalado o que se evapora de ella (de sus partes húmedas). Al rarificarse se convierte en fuego, del que están compuestos los cuerpos celestes.

COSMOLOGÍA DE ANAXÍMENES

Sus ideas sobre la estructura del mundo podrían resumirse, tambien, del modo siguiente:

Anaxímenes pensaba que la tierra era ancha, plana y poco profunda - semejante a una mesa - y que estaba sostenida sobre el aire, al modo en que las hojas flotan sobre tal aire. Esta idea era una adaptación a la teoría de Tales de que la tierra flotaba sobre el agua. Aristóteles sugiere que la causa que explica que el aire pudiera actúar como soporte residiría en el el aire, situado bajo la tierra, estaría comprimido y no podría escaparse. Pero no parece ser esta la idea de Anaxímenes para el cual el aire circundante era absolutamente ilimitado, lo que parece implicar que si sostenía la tierra ello se debía a su indefinida profundidad. No hay que olvidar que Teofrasto utiliza el término epojeiszai: cabalga sobre el aire. Al mismo tiempo la tierra estaría en reposo porque el aire lo cubre como una tapadera. Esta expresión es una modificacón de la referencia platonica en el Fedón en donde un físico anónimo afirma que puso como soporte la tierra, semejante a una artesa, el aire debajo de ella.

Los cuerpos celestes surgirían a partir del vapor que procedía de la tierra el cual acabaría por convertirse en fuego por un proceso de rarefacción. Al igual que la tierra, cabalgan sobre el aire. Sin embargo, puesto que los cuerpos celestes se componen de fuego, y éste es más difuso que el aire, existe una dificultad que no parece haber tenido en cuenta Anaxímenes, cuando hace descansar a tales cuerpos, formados de fuego, sobre el aire.
Los movimientos del sol y de los cuerpos celestes se deben a los vientos (aire ligeramente condensado). Sin embago, cuando afirma que los astra (que podrían significar, o bien todos los cuerpos celestes, las estrellas fijas y los planetas, o solamente estrellas fijas) están prendidos, como si fueran clavos, de la superficie externa y cristalina de los cielos, y no flotan libremente; es evidente que esta concepción unicamente podría aplicarse a las estrellas fijas ya que el concepto de una superficie sólida externa de los cielos, es algo ajeno a su cosmología. Aecio afirma que Empédocles decía que las estrellas fijas estaban atadas al cristalino cielo, mientras que los planetas estaban libres. Es muy posible que esta concepción (propia de Empédocles) fuera transmitida erroneamente a Anaxímenes. Esta suposición se vería refrendada por algunos textos, en donde se hace referencia a que el sol es plano como una hoja y, por lo tanto, flotante y no clavado al cristalino cielo.
Además, según Anaxímenes, los cuerpos celestes no pasarían por debajo de la tierra ( como sucedía en las imágenes prefilosóficas del cosmos, en donde, el sol, al menos, flotaba en torno al río océano en dirección norte) sino que se mueven a su alrededor, como un gorro de fieltro que gira alrededor de nuestra cabeza.


PRESENTADO POR:
Oscar Casanova Muñoz
ONCE ''B''


http://www.paginasobrefilosofia.com/html/bachi2/presocraticos/apuntes%20presocraticos/Milesios/anaximen.html
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